23/5/09

nuestro futuro es hoy

 Acontecimientos recientes de mi vida me llevan a reflexionar sobre qué supone madurar. Y me doy cuenta de que, en realidad, no es más (ni menos) que aceptar que no somos una bola cualquiera de billar que va girando a causa de la interacción con otras, sino que nuestro papel en la vida lo deberíamos ver como el de la bola blanca que, a pesar de que siempre puede desviarse en contacto con otras, es la que toma una determinación, la que va en una dirección concreta, la que asume su propio juego y busca qué camino seguir para llegar a las metas que se propone.

Tenemos tendencia a pensar que la vida nos lleva por caminos que no hemos elegido, y ello (o la creencia en el destino, o en un ser superior que nos rige, o cualquier teoría similar) hace que nos desliguemos de nuestra responsabilidad sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Se suele pensar que el futuro no existe, que el tiempo es relativo, y que de lo que pase mañana no tenemos ni conocimiento ni control. Pero nos equivocamos: nuestro futuro es hoy. Mañana pensaremos en hoy y haremos el balance de si pudimos hacer las cosas de otro modo, si pudimos tomar otras determinaciones o si, por el contrario, escogimos bien nuestro camino para llegar a donde mañana queríamos llegar (independientemente del resultado que la interacción pueda llegar a provocarnos).

16/5/09

primavera

Ya sé que va a sonar muy cursi, pero creo que acabo de dejar entrar en mí a la primavera.
Últimamente me sentía como presa de la Nada de Michael Ende. Creo que eso es lo que ha hecho que me diera cuenta de la situación en la que estaba.
Es curioso. Cada uno se pierde a su manera. Hay gente que se pierde saliendo de sí, buscando compañía, intentando no estar nunca solos, fundiéndose a sí mismos con la multitud... y otros en cambio que nos con-centramos tanto que perdemos el mundo de vista...
Creo que los árboles no me dejaban ver el bosque. ¡Ha llegado el momento de ver el paisaje entero!