29/11/11

el hámster


Es importante la salud en la vida. Es algo evidente, creo que todo el mundo lo sabe, pero quizá no nos damos cuenta del todo hasta que la perdemos o la recuperamos.
Me he pasado 15 años con un problema de salud sin saberlo. Bueno, sabía que tenía un problema de salud, pero resulta que me afectaba más de lo que pensaba. Y con un cambio en la medicación que tomaba ya no estoy tan deprimida, no estoy todo el día cansada, empiezo a tener ganas de vivir…. Y de todo eso (de su falta) no era consciente… lo soy ahora que revivo.
La pregunta ha pasado de ser ¿cómo han podido pasar así 15 años? a ¿qué va a ser de mi vida los próximos?
Empiezo a entender el significado de “hoy es el primer día del resto de tu vida”.
Lo que me recuerda a otro anuncio. Uno que me encantó y que gracias a internet he podido localizar: El hámsterCon una fantástica música de Álex Warner.


http://www.youtube.com/watch?v=R6E8N9ZTj6s


27/11/11

un exiliado

"Aquellas dos imágenes le  habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la  felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva.

Tierras de cristal     Alessandro Baricco

26/11/11

fin de la lucha, fin de la violencia

La vida es una lucha. Pero nunca debería serlo literalmente.
A pesar de ello, hay mujeres que luchan cada día contra alguien que las maltrata.
Escuché una mujer que decía que lo difícil es salir, que lo que nos deberíamos preguntar no es por qué no salen, sino cómo lo consiguen las que lo hacen.
Eso es lo que los demás (y quizá ellas mismas) deberían saber.
Porque cuando alguien te trata como si no valieras nada, como  si no supieras hacer nada bien… cuando alguien te maltrata psicológicamente, llegas a creer de verdad que no eres más que lo que dice que eres: nada.
Y salir de esa nada es lo más difícil del mundo. Porque el maltrato físico sólo es el colofón de esa lucha, sólo es una herida por fuera que subraya todas las heridas que se llevan por dentro.
La sociedad debe madurar y entender que la vida no es tan sencilla como parece, ni el mal es tan evidente como creemos. Hay muchas formas de vivir igual que hay muchas formas de maltratar… ¡elijamos las primeras y desterremos las otras!

Por el fin de la violencia de género. 25 de noviembre.

7/11/11

me gusta más el dos

Me encanta la publicidad. Los buenos anuncios son como películas pequeñitas que consiguen decir muchas cosas en poco tiempo. Lo único que no me gusta de ellos es que anuncian cosas… pero ¡algo malo tenían que tener!
Estos días me tiene enamorada este anuncio que dice que “siempre” significa decir “sí a los níscalos y los boletus”… vamos, que sí a compartir la vida con otro.
Acabo de volver a verlo y he recordado que este fin de semana hablaba de la familia, los amigos y los conocidos con alguien que me decía (con razón) que uno debe estar bien para poder compartir lo que sea con los demás.
Sin embargo, con su permiso, yo creo que mi teoría va un poco más lejos; porque, si bien es cierto que uno es lo único que tenemos, que debemos ser para que los demás sean e importen, me gusta más el dos. El dos que supone ese siempre, siempre a compartir la vida con el otro.
El problema es que pocos encuentran ese dos y ese siempre. Muchos se encuentran con otro uno, y comparten cosas durante un tiempo, pero nunca con idea de que sea para siempre. A menudo con el deseo de que no le abandonen pero sin interés por comprometer su vida y, por lo tanto, siendo siempre dos.
No es fácil encontrar a aquel dos que con otro haga uno.
Pero que sea difícil no significa que no exista o que no merezca la pena buscarlo… para siempre.

15/10/11

hablo alto y soy muy sincera, discúlpeme


Me han hecho descubrir una canción fantástica de una cantante francesa. Ella es ZAZ y la canción “Je veux”. Podéis ver el vídeo (subtitulado) AQUÍ.
Me encanta la letra porque me siento muy identificada. Creo que sobran las palabras, dejo aquí la traducción, pero es mucho mejor si la escucháis, porque tiene un ritmo tremendo y la cantante tiene mucha fuerza.

Quiero
Ofréceme una habitación en el Ritz, eso no lo quiero
Las joyas de casa Chanel, eso no lo quiero
Ofréceme una limusina, ¿qué haría con eso?
Ofréceme sirvientes, ¿qué haría con eso?
Una mansión en Neufchâtel, eso no es para mi
Ofréceme la Torre Eiffel, ¿qué haría con eso?
Quiero amor, diversión, buen humor
No es tu dinero lo que me hará feliz
Quiero morir con la mano en el corazón
¡Vamos, juntos! Descubramos mi libertad
Olvidemos entonces todos tus prejuicios
Bienvenido a mi realidad
Estoy harta de los buenos modales,
Eso es demasiado para mi
Yo como con las manos. Así soy yo
Hablo alto y soy muy sincera, discúlpeme
¡Adiós hipocresía!, a mí no me va
Estoy harta de los chismorreos. ¡Mírame a mí!
De todos modos no te quiero. Así soy yo
Quiero amor, diversión, buen humor

5/10/11

alegría de vivir

Escuchaba una entrevista con Antonio Banderas en la que, hablando de la felicidad, dijo algo así como:
La felicidad es otra cosa. Yo soy defensor de la alegría de vivir (dice citando a Savater).
La verdad es que me sorprendió.  Quizá porque no es fácil que la gente (actor, pintor, mecánico o lo que sea) diga que la felicidad es algo que no se debe perseguir.

Creo que no lo tenemos lo suficientemente claro: Igual que aquella famosa frase  de Lennon que tiene mil versiones y que viene a decir que “la vida es aquello que te ocurre mientras te empeñas en hacer otras cosas”, la felicidad seguramente también es aquello que te ocurre cuando, como dice Banderas, disfrutas de la alegría de vivir y no te preocupas de nada más.
En alguna ocasión he hablado de la risa: considero que es uno de los grandes remedios para muchas enfermedades. Y, por lo que se sabe, el buen humor puede marcar la diferencia (hay estudios fiables sobre el tema) entre que se supere o no con relativa facilidad ciertas enfermedades e, incluso, entre salir del trance o quedarse digamos… en el hoyo.
Así que todos los pensamientos que confirman o apoyan esa risa, esa alegría, ese "¡disfrutemos de la vida!" me gusta traerlos aquí, a ver si, de una vez por todas, nos convencemos.

2/10/11

madurez

Estuve comiendo con una antigua compañera de trabajo con la que me veo de vez en cuando.
Recordaba con ella que, cuando trabajábamos juntas, al principio me daba la sensación de que ella era toda suave y blandita (no en vano tiene nombre de flor) y yo un cactus. Y para colmo, en vez de pensar que la podría ofender con mi dureza, era yo la que me sentía agobiada por su candor…
Poco a poco hemos ido creciendo lo suficiente como para acercarnos más a la postura de la otra de modo que ya ninguna es el extremo que éramos entonces.
Hablando con ella, me he dado cuenta de que partimos de una visión de la vida desde polos opuestos:
Yo siempre parto del punto de vista del miedo, todo me da miedo y enfrentarme a la vida ha sido muy duro durante los últimos años.
Ella, al contrario, nace en un entorno muy complicado emocionalmente y, en cambio, es valiente y no teme a nada: es “blandita” en el sentido de que sufre por muchas cosas (emocionalmente hablando) pero en cambio es de hierro cuando se trata de defender sus ideales.
Lo más bonito ha sido darme cuenta de que venir de entornos opuestos no nos ha impedido llegar al mismo punto,  empezando a ver la vida de un modo bastante parecido (tolerancia; alejarnos de la búsqueda de la perfección enfermiza;  querer cuidar nuestro cuerpo y nuestra imagen sin perjudicarla hasta el extremo de querer ser diferentes; amar con el riesgo de que nos dañen pero sin querer asumir el riesgo de dejar de hacerlo…)
La conclusión que hemos sacado es que debe ser la madurez.
Sea lo que sea, ¡bienvenida!

25/9/11

ausencia

Escuché el otro día en una serie de televisión una cita que atribuyen a T.S. Eliot (no he podido confirmarlo):
"No tememos a la muerte. Tememos que nadie note nuestra ausencia. Que desaparezcamos sin dejar rastro."

Yo creo que sí tememos  a la muerte, porque lo único que tenemos es nuestra existencia y la muerte supone, ni más ni menos, perder lo único que somos. Independientemente de que uno crea o no en algo más allá, la cuestión es que “ese algo” no dejaría de ser otro camino y éste que andamos se acaba en un momento dado en un precipicio cuyo final desconocemos.

Pero dicho eso… sí que tiene razón el que dice que tememos desaparecer sin dejar rastro. Aquellos que hacen grafitis, los que pasan a la posteridad por un descubrimiento que cambie el mundo, los que tienen hijos… de un modo u otro el hombre necesita dejar su huella, hacer una muesca en el lugar donde vivió para que otros le recuerden.

A menudo pienso en vidas que se fueron y que dejaron una estela de personas que les añoran y recuerdan. ¿Quién no se pregunta, aunque sea un instante, si eso será lo que le ocurra?
Somos humanos; la memoria (historia, pasado, etc.) y el deseo de perdurar en esa memoria son, para mí, los rasgos que más nos alejan del resto del mundo animal.

18/9/11

¿cuándo se deja de amar?

¿Cuándo mueren los muertos?  Cuando uno los olvida. ¿Cuándo desaparece una ciudad? Cuando no existe más en la memoria de los que la habitaron. ¿Cuándo se deja de amar? Cuando uno empieza a amar nuevamente. De eso no hay duda.                                                
La ley del amor. Laura Esquivel

Este fragmento lo encontré en un manual de psicología (extraño lugar para un texto tan bello). Debo reconocer que no he leído el libro.
El caso es que me hizo pensar…: estoy de acuerdo en que muchas cosas desaparecen cuando dejamos de pensar en ellas. Y, seguramente como Esquivel dice, se deja de amar cuando se ama nuevamente (es decir, cuando, de nuevo, se olvida).
Pero recientemente he descubierto que hay otra forma de dejar de amar y es cuando uno se da cuenta de que ya no queda nada de la persona que amó.
Las personas cambiamos. Eso no es ningún secreto. El tiempo nos modela y nosotros unas veces cambiamos porque nos cambian y otras porque tomamos decisiones que nos llevan por otros derroteros.

O quizá el problema es que uno cambia y la persona  a la que amó se queda estanca allí, en algún lugar de nuestro pasado y, al cambiar nosotros, nos parece que se crea un abismo entre aquellos que fuimos.

A menudo, no se puede volver a amar porque se está tan clavado en el pasado que nada cabe más que los recuerdos. Hasta que se comparan con la realidad y uno descubre, como Penélope (la de Serrat), que nada queda de aquello.
Entonces, uno se libera; y se vislumbra una aurora que se debe aprovechar…. para empezar a amar nuevamente.

4/8/11

el que quiera ser amado, que ame

Hay infinidad de comentarios atribuidos a personas que nunca los realizaron. Sin embargo, no dejan de tener sentido porque no sepamos cuál es el autor.
Hoy me encuentro con uno de esos que puede resultar idealista pero que si nos lo tomáramos en serio quizá permitiera cambiar cosas:

Dicen que le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano y que él respondió así:

La Política sin principios,  el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.
La vida me ha enseñado que la gente es amable si yo soy amable; que las personas están tristes si yo estoy triste; que todos me quieren si yo los quiero; que todos son malos si yo los odio; que hay caras sonrientes  si yo les sonrío; que hay caras amargas si yo estoy amargado; que el mundo está feliz si yo soy feliz; que la gente es enojona si yo soy enojón; que las personas son agradecidas si yo soy agradecido.

La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida es la misma que la vida tomará ante mí.

El que quiera ser amado, que ame.

21/7/11

in memoriam Potato

En enero del año pasado escribía el post Potato y comentaba que a mi gato ya le quedaba poco... la pobre ha aguantado un año y medio más sin dar ni un problema.
El martes se levantó con una pata inmóvil. Por la tarde, el veterinario me dijo que se le había parado un nervio. Que pasa a veces y que quizá podía sobrevivir a eso. Pero al día siguiente, ayer, ya no se despertó.


No se le pudo pedir más: Fue un gato ejemplar que vivió contenta (porque aunque se llame Gato Potato, era una gata), y me hizo mucha compañía mientras duró nuestra vida juntas.
Ahora la casa parece más grande. Y la añoro cada vez que me muevo, porque espero oírla, o que venga corriendo a la cocina a pedir comida, o que se siente encima de mí cuando me siento en el sofá…

La quise tanto como lo máximo que se pueda querer a un bicho. Y espero que sea verdad lo que alguien me dijo ayer: que vivió tanto tiempo (este mes hacía 18 años) porque era feliz conmigo.

Descanse en paz.

11/6/11

Me encanta este cuadro:
Desesperado.
Autorretrato de Gustave Courbet (1844-1845). Pertenece al realismo y tuve ocasión de verlo en una exposición en Barcelona.
La reproducción no hace justicia al original. Pero era el único modo de traerlo aquí.
El nombre sí le hace justicia. Lo que desconozco es cuántas horas debió pasarse Courbet mirándose al espejo para plasmarlo con tanta riqueza… ni el caudal de sentimientos que debieron provocar dicha expresión…

9/6/11

pudor

Hace unos días me encontré con una amiga de mis padres. Le pregunte como le iba, preparándome para una conversación insulsa sobre la cotidianeidad... Pero me sorprendió al decirme que estaba luchando por intentar cada día no agobiarse por pequeñas cosas, no sufrir por tonterías y, así, conseguir ser más feliz.
De pronto, me sobrevino un pudor extraño: sentía como que me estuviera hablando de algo tan íntimo que fuera de mala educación traerlo a colación en una conversación que yo preveía insulsa... Tanto que me impidió decirle que yo estaba en lo mismo.
No sé bien qué debería concluir de esto… ¿que no me atrevo a hablar de mis sentimientos con otra persona o que en general estamos tan acostumbrados a no hablar de nosotros que nos sorprende que alguien lo haga con naturalidad?
Escuché comentar en la radio un estudio del Instituto Vasco de Estadística del que se deduce que buena parte de la sociedad no tiene ni un amigo con quien compartir su vida… ¿qué le pasa a la sociedad?, ¿qué nos pasa a todos? Quizá deberíamos ir, como el hombre de hojalata, a buscar nuestro corazón a Oz…

7/6/11

el inexorable paso del tiempo

Hace seis años que estoy estudiando una licenciatura. Yo ya cursé mis estudios en su momento; pero el ser una adolescente perezosa y con pocas ganas de estudiar hizo que no pudiera optar por la que quería cursar, de modo que años más tarde decidí que nunca es tarde y empecé de nuevo... hace seis años de eso!
Ahora empiezo a verle el final a esa carrera (nunca mejor dicho); de momento porque he acabado el curso y, a falta de algunos exámenes presenciales, ya estoy un poco relajada.
El caso es que el sábado pasado fue la primera vez que podía ir a cenar con una amiga tranquilamente, sin pensar que la mañana siguiente debería madrugar para estudiar… Y lo que veía desde mi posición en el restaurante era esto (no pude resistir hacer una foto, aunque sea de mala calidad):
Eso provocó que me pasara la cena pensando en “el inexorable paso del tiempo”.
Para colmo, en el restaurante había mucho ruido, casi no oía nada, con lo que no pude relajarme demasiado…. Eso de gritar para que me oigan (aunque en mi familia me digan constantemente que grito mucho) ¡no me gusta nada! De hecho, al empezar la cena recordé que era por eso por lo que no frecuentaba aquel restaurante (a pesar de que tienen una buena cocina).
El tiempo… se dice que cuando nos hacemos mayores el tiempo pasa más deprisa. Yo creo que en realidad es culpa de que cuanto más mayores nos hacemos más nos empeñamos en hacer al día más cosas de las que realmente caben en 24 horas. De modo que no recuerdo ni lo que comí ayer porque desde entonces ¡han pasado tantas vidas….!
Lo más curioso es que andaba pensando en eso cuando me crucé unos mails con un compañero de facultad cuya firma reza:
Siempre creemos que va a haber más tiempo... hasta que se acaba.
¡No creo que se pueda añadir más!

1/5/11

grandes amigos

Acabo de volver a ver Los amigos de Peter. Es tal como la recordaba… exceptuando que no me acordaba del Sr. Laurie en esta película, con esa cara que tenía de triste, antes de hacer House… es curioso cómo ha cambiado a lo largo de los años, ha pasado de ser un excelente secundario soso a un estupendo y atractivo médico cínico.
La cuestión es que estoy estos días bastante triste. Lo suficiente, al parecer, como para engancharme a Peter y sus amigos ya que la daban en la TV.
Es una película que nunca decepciona. Incluso tantos años después. Es de aquellas que te hacen sentir nostalgia de cosas que no has tenido nunca. Por ejemplo, de esa reunión de amigos en la que acaban todos contentos a pesar de todas las decepciones de la vida, los sufrimientos, las enfermedades… estas cosas sí las tenemos. Lo que no sé si tendremos es la oportunidad de reunirnos así con los mejores amigos, en una casa, salón, bar o lo que sea, rememorando aquellos años desde los que han pasado tantos que uno ya no lleva ni la cuenta.
Antes pensaba que eso pasa a los cuarenta… ahora que se acercan pienso que quizá haya que esperar a los 50 para darse cuenta de todas las cosas buenas de la vida. De momento no las veo todas, sólo algunas pocas. Espero que con el tiempo pueda también reunirme con mis amigos para rememorar cosas bonitas y sentir que algo nos une a la vida; aunque sólo seamos nosotros mismos.

22/3/11

blanco o negro

Llevo toda la vida conmigo y aun no me conozco. O quizá es que estoy cambiando. El caso es que recientemente he descubierto varias cosas de mi.
Una de ellas es que soy una persona de extremos... Clasifico en un extremo u otro, es blanco o negro... Y lo peor es que no era consciente. Hasta que hace poco me he enfrentado a una situación que era mas bien gris, y que no estaba en ningún lugar concreto. Y me dejo tan desorientada que una amiga me tuvo que dar un mapa... Así me he dado cuenta de que estaba perdiéndome algunos grises.

18/3/11

tsunami

Hay gente que sobrevive a un tsunami. Ellos vivirán toda la vida sabiendo que pudieron morir. Tantos otros no pudieron contarlo...
Es como nos pasa a todos; somos supervivientes, pero como no nos damos cuenta no lo celebramos como debiéramos.
Conozco tres grandes y jóvenes mujeres que luchan por la vida. Ellas sí son conscientes de que pueden morir: la vida se lo ha enseñado. Ojalá encontremos la manera de celebrar así la vida... ojalá sea antes de que la vida nos dé motivo...

24/2/11

esfuerzo personal

Leí hace unos días que el guión de El discurso del rey está basado en una anécdota. Y, si bien es cierto, uno no lo piensa en toda la película: al contrario, nos hacen vivir el esfuerzo que realiza el rey a fin de mejorar y superarse.
Lamentablemente, el problema es que en esta sociedad, que valora cada vez más el éxito fácil, hablar de esfuerzo personal es una apuesta arriesgada porque pocos entienden ya el valor que supone.
Casi sin darnos cuenta, nos vamos abocando a un mundo que parece que exija la mayor facilidad para todo. Es cierto que, si nos comparamos con nuestros abuelos, nuestra vida es más fácil: no lavamos la ropa a mano en el río, ni tenemos (en general) que cuidar  de tierras, ganado o cosas similares de sol a sol. Tenemos trabajos en oficinas, fábricas, etc. y la mayoría no realizamos esfuerzo físico más que cuando lo hacemos por elección (gimnasios, etc.).
Sin embargo, ese cambio que hemos vivido en apenas tres generaciones, no nos debería hacer olvidar que las mejores cosas que se pueden conseguir merecen y exigen un esfuerzo… aunque sólo se trate de aprender a hablar correctamente.

20/2/11

la vida se va en las horas

Hace mucho que no escribo. Y lo peor de todo es que no me había dado cuenta hasta que he mirado la fecha del último post….
La verdad es que ciertos cambios laborales (para mejor, todo sea dicho) han conseguido que me olvide de una buena parte de mí (en la que se incluye ésta del blog).  Es curioso cómo nos quejamos de tener que trabajar pero los que tenemos un trabajo absorbente nos dejamos llevar y si por él fuera le dedicaríamos 24 horas al día… Es bueno que uno disfrute con su trabajo, pero deberíamos recordar cada día  más a menudo que sólo es un trabajo y la vida está ahí fuera.
Supongo que nos vamos acostumbrando a que el trabajo es algo que sabemos hacer y que, si encima se nos da bien, nos aporta gratificaciones que en otros terrenos no siempre sabemos encontrar. ..
Nos preocupamos porque pasan los días, pasan los años… pero, en realidad, la vida se va en las horas…