25 septiembre 2011

ausencia

Escuché el otro día en una serie de televisión una cita que atribuyen a T.S. Eliot (no he podido confirmarlo):
"No tememos a la muerte. Tememos que nadie note nuestra ausencia. Que desaparezcamos sin dejar rastro."

Yo creo que sí tememos  a la muerte, porque lo único que tenemos es nuestra existencia y la muerte supone, ni más ni menos, perder lo único que somos. Independientemente de que uno crea o no en algo más allá, la cuestión es que “ese algo” no dejaría de ser otro camino y éste que andamos se acaba en un momento dado en un precipicio cuyo final desconocemos.

Pero dicho eso… sí que tiene razón el que dice que tememos desaparecer sin dejar rastro. Aquellos que hacen grafitis, los que pasan a la posteridad por un descubrimiento que cambie el mundo, los que tienen hijos… de un modo u otro el hombre necesita dejar su huella, hacer una muesca en el lugar donde vivió para que otros le recuerden.

A menudo pienso en vidas que se fueron y que dejaron una estela de personas que les añoran y recuerdan. ¿Quién no se pregunta, aunque sea un instante, si eso será lo que le ocurra?
Somos humanos; la memoria (historia, pasado, etc.) y el deseo de perdurar en esa memoria son, para mí, los rasgos que más nos alejan del resto del mundo animal.

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