A veces me da la sensación de que no escucho lo suficiente. Siento como si quisiera siempre demostrar a los demás que estoy preparada, que sé siempre de lo que se habla, que tengo un criterio propio...
Pero eso es imposible: nunca sabemos lo suficiente (¡por suerte!). Y nunca debemos dejar de escuchar...
Hay tantas cosas fuera de nosotros que desconocemos... Pero tenía razón el filósofo, cuando decía que, si partimos de la base de creer que sabemos, nunca seremos capaces de aprender cosas nuevas... lo que se resume espléndidamente en su “Sólo sé que no sé nada.”
En otra versión, no tan reducida, lo dice Llach...
Traducción, para los que no entiendan la belleza de la letra...
Aprender
que nada termina si antes no termina dentro de mí,
que el sol no se pone sin retorno si en tu corazón estalla el alba.
Aprender que la esperanza es mentira si no hay cada día
el esfuerzo por un nuevo mañana.
Aprender a amar la vida, cuando la vida hace daño.
Aprender
que si un niño mata nuestra mano no es del todo extraña,
cuán triste es, si un niño mata, allá y aquí muere la ternura.
Aprender que quizá esta tristeza es tan solo un refugio para no decirse a uno mismo
que es tanto más triste, por que es tan necesario, es tanto más triste.
Aprender
que con certeza, nada tengo si no me lo das.
A hacer que el corazón siempre se conmueva por el frágil gesto de la belleza.
Aprender que sólo soy si tu existes, y es esta medida la que quiero y me define.
Aprender para saber desprenderse, he aquí el viejo secreto.
Aprender...
la montaña
Hace 6 días

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