30/3/09

escuchar la experiencia

En el post anterior, Isabel comentaba que las cosas a menudo vienen a nosotros cuando estamos preparados ... yo creo más bien que somos nosotros los que llegamos a las cosas cuando podemos verlas.
Me ha hecho buscar un pasaje de Nietzsche que leí en Ecce homo, en el que encontré por primera vez esa idea que tanto me ha hecho pensar, y que he querido compartir con vosotros por si estáis en el momento de leerlo y “escucharlo” (lo que me gusta es la primera frase, pero permitiréis que os traslade el párrafo entero):
En última instancia nadie puede escuchar en las cosas, incluidos los libros, más de lo que ya sabe. Se carece de oídos para escuchar aquello a lo cual no se tiene acceso desde la vivencia. Imaginémonos el caso extremo de que un libro no hable más que de vivencias que, en su totalidad, se encuentran situadas más allá de la posibilidad de una experiencia frecuente o, también, poco frecuente, - de que sea el primer lenguaje para expresar una serie nueva de experiencias. En este caso, sencillamente, no se oye nada, lo cual produce la ilusión acústica de creer que donde no se oye nada no hay tampoco nada...
Ecce homo. Nietzsche

26/3/09

Pasatiempo - Benedetti

Un gran poema que tenía en el olvido, y el otro día me hicieron recordar... Lo quería compartir con vosotros.

Pasatiempo (Viento del exilio)

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

14/3/09

rumbo

 "En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos, los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
Jacinto Benavente


Debe ser cierto. Las únicas veces que recuerdo haber amado profundamente no miraba al futuro, ni al pasado, no pensaba con claridad... sólo sentía. Pero a menudo queremos tenerlo todo controlado, saber qué pasa y qué va a pasar. Queremos disponer nosotros de nuestras circunstancias, y así perdemos lo mejor, que es perder las riendas.
Hace poco escuché a alguien que decía “le amo tanto que me duele”. Este es el sentimiento que me gusta del amor; éste y que me hace perder el rumbo.

1/3/09

aprender

A veces me da la sensación de que no escucho lo suficiente. Siento como si quisiera siempre demostrar a los demás que estoy preparada, que sé siempre de lo que se habla, que tengo un criterio propio...
Pero eso es imposible: nunca sabemos lo suficiente (¡por suerte!). Y nunca debemos dejar de escuchar...
Hay tantas cosas fuera de nosotros que desconocemos... Pero tenía razón el filósofo, cuando decía que, si partimos de la base de creer que sabemos, nunca seremos capaces de aprender cosas nuevas... lo que se resume espléndidamente en su “Sólo sé que no sé nada.”
En otra versión, no tan reducida, lo dice Llach...

Aprendre
que res no acaba si dintre meu abans no acaba,
que el sol no es pon sense tornada si en el teu cor esclata l'alba.
Aprendre que l'esperança és mentida si no hi ha cada dia un esforç pel nou demà.
Aprendre a estimar-se la vida quan la vida fa mal.

Aprendre
que si un infant mata la meva mà no és massa estranya,
què n'és, de trist, si un infant mata enllà i aquí mor la tendresa.
Aprendre que potser aquesta tristesa és només un refugi per no dir-se a un mateix
que és tant més trist, perquè és tan necessari, és tant més trist.

Aprendre
que en certesa res no tinc si no m'ho dónes.
A fer que el cor sempre es commogui pel fràgil gest de la bellesa.
Aprendre que sóc només si existeixes i és aquesta mesura la que vull i em defineix.
Aprendre per saber-se desprendre, vet aquí el vell secret.

Aprendre...

Traducción, para los que no entiendan la belleza de la letra...
Aprender
que nada termina si antes no termina dentro de mí,
que el sol no se pone sin retorno si en tu corazón estalla el alba.
Aprender que la esperanza es mentira si no hay cada día
el esfuerzo por un nuevo mañana.
Aprender a amar la vida, cuando la vida hace daño.

Aprender
que si un niño mata nuestra mano no es del todo extraña,
cuán triste es, si un niño mata, allá y aquí muere la ternura.
Aprender que quizá esta tristeza es tan solo un refugio para no decirse a uno mismo
que es tanto más triste, por que es tan necesario, es tanto más triste.

Aprender
que con certeza, nada tengo si no me lo das.
A hacer que el corazón siempre se conmueva por el frágil gesto de la belleza.
Aprender que sólo soy si tu existes, y es esta medida la que quiero y me define.
Aprender para saber desprenderse, he aquí el viejo secreto.
Aprender...