Mostrando entradas con la etiqueta citas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta citas. Mostrar todas las entradas

04 marzo 2013

un cuerpo vacío de vida no es la muerte


Ando deambulando alrededor del  tablado fúnebre, en el silencio de la sala, con la cabeza caída, pero por más vueltas que le doy no puedo encontrar a la muerte en el cadáver de la abuela. Años más tarde aprenderé que un cuerpo vacío de vida no es la muerte. Un cuerpo vacío de vida es nada más que un cuerpo vacío de vida. Sabré que la muerte está en la vida, como fin anunciado de la gente que uno quiere y las experiencias que lo hacen a uno feliz: que asoma, como la transpiración, por los poros.  Que un cadáver es el único cuerpo donde la muerte no está. 

La canción de nosotros. Eduardo Galeano.



16 mayo 2012

marchitarse

Se suele decir que viendo la televisión no se puede aprender nada… Yo más bien creo que se puede aprender de cualquier cosa siempre que se tenga el ánimo dispuesto a conseguirlo.
El caso es que hace poco, en la serie Mentes Criminales, escuché:
"Si confías demasiado podrán engañarte, pero si no confías suficiente vivirás un tormento.
Frank Crane.
Qué gran verdad…  Creo que es precisamente lo que necesitaba aprender para dar un paso más en mi crecimiento personal. Y es que tengo ciertas (qué digo, ¡muchas!) dificultades para confiar en los demás. Por un lado porque me ha defraudado mucha gente en la vida. Por otro lado porque, como no confío lo suficiente, cuando me traicionan me duele más aún…
La cuestión es que estoy totalmente de acuerdo con que la vida se convierte en un tormento si no se es capaz de confiar. Porque nos aleja tanto de los demás no estar dispuestos a escuchar y estar ahí que la vida se marchita como una flor cortada.
Somos seres relacionales, necesitamos a los demás para vivir (nos guste o no). Y confiar es un requisito imprescindible para estar con los demás. Al fin y al cabo, que nos traicionen duele… pero no mata. Lo que mata es marchitarse…

27 noviembre 2011

un exiliado

"Aquellas dos imágenes le  habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la  felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva.

Tierras de cristal     Alessandro Baricco

05 octubre 2011

alegría de vivir

Escuchaba una entrevista con Antonio Banderas en la que, hablando de la felicidad, dijo algo así como:
La felicidad es otra cosa. Yo soy defensor de la alegría de vivir (dice citando a Savater).
La verdad es que me sorprendió.  Quizá porque no es fácil que la gente (actor, pintor, mecánico o lo que sea) diga que la felicidad es algo que no se debe perseguir.

Creo que no lo tenemos lo suficientemente claro: Igual que aquella famosa frase  de Lennon que tiene mil versiones y que viene a decir que “la vida es aquello que te ocurre mientras te empeñas en hacer otras cosas”, la felicidad seguramente también es aquello que te ocurre cuando, como dice Banderas, disfrutas de la alegría de vivir y no te preocupas de nada más.
En alguna ocasión he hablado de la risa: considero que es uno de los grandes remedios para muchas enfermedades. Y, por lo que se sabe, el buen humor puede marcar la diferencia (hay estudios fiables sobre el tema) entre que se supere o no con relativa facilidad ciertas enfermedades e, incluso, entre salir del trance o quedarse digamos… en el hoyo.
Así que todos los pensamientos que confirman o apoyan esa risa, esa alegría, ese "¡disfrutemos de la vida!" me gusta traerlos aquí, a ver si, de una vez por todas, nos convencemos.

25 septiembre 2011

ausencia

Escuché el otro día en una serie de televisión una cita que atribuyen a T.S. Eliot (no he podido confirmarlo):
"No tememos a la muerte. Tememos que nadie note nuestra ausencia. Que desaparezcamos sin dejar rastro."

Yo creo que sí tememos  a la muerte, porque lo único que tenemos es nuestra existencia y la muerte supone, ni más ni menos, perder lo único que somos. Independientemente de que uno crea o no en algo más allá, la cuestión es que “ese algo” no dejaría de ser otro camino y éste que andamos se acaba en un momento dado en un precipicio cuyo final desconocemos.

Pero dicho eso… sí que tiene razón el que dice que tememos desaparecer sin dejar rastro. Aquellos que hacen grafitis, los que pasan a la posteridad por un descubrimiento que cambie el mundo, los que tienen hijos… de un modo u otro el hombre necesita dejar su huella, hacer una muesca en el lugar donde vivió para que otros le recuerden.

A menudo pienso en vidas que se fueron y que dejaron una estela de personas que les añoran y recuerdan. ¿Quién no se pregunta, aunque sea un instante, si eso será lo que le ocurra?
Somos humanos; la memoria (historia, pasado, etc.) y el deseo de perdurar en esa memoria son, para mí, los rasgos que más nos alejan del resto del mundo animal.

18 septiembre 2011

¿cuándo se deja de amar?

¿Cuándo mueren los muertos?  Cuando uno los olvida. ¿Cuándo desaparece una ciudad? Cuando no existe más en la memoria de los que la habitaron. ¿Cuándo se deja de amar? Cuando uno empieza a amar nuevamente. De eso no hay duda.                                                
La ley del amor. Laura Esquivel

Este fragmento lo encontré en un manual de psicología (extraño lugar para un texto tan bello). Debo reconocer que no he leído el libro.
El caso es que me hizo pensar…: estoy de acuerdo en que muchas cosas desaparecen cuando dejamos de pensar en ellas. Y, seguramente como Esquivel dice, se deja de amar cuando se ama nuevamente (es decir, cuando, de nuevo, se olvida).
Pero recientemente he descubierto que hay otra forma de dejar de amar y es cuando uno se da cuenta de que ya no queda nada de la persona que amó.
Las personas cambiamos. Eso no es ningún secreto. El tiempo nos modela y nosotros unas veces cambiamos porque nos cambian y otras porque tomamos decisiones que nos llevan por otros derroteros.

O quizá el problema es que uno cambia y la persona  a la que amó se queda estanca allí, en algún lugar de nuestro pasado y, al cambiar nosotros, nos parece que se crea un abismo entre aquellos que fuimos.

A menudo, no se puede volver a amar porque se está tan clavado en el pasado que nada cabe más que los recuerdos. Hasta que se comparan con la realidad y uno descubre, como Penélope (la de Serrat), que nada queda de aquello.
Entonces, uno se libera; y se vislumbra una aurora que se debe aprovechar…. para empezar a amar nuevamente.

03 septiembre 2010

mi patria y mi memoria

“Entonces volví a sentirme así, como blandito y desarmado por dentro, y la rodeé con los brazos besándola lo más suavemente que pude, porque temía hacerle daño.

“Parecía tan pequeña y frágil, y seguía oliendo como un crío recién despierto en la cama. Ya he dicho que no soy un tío muy instruido ni sé mucho de sentimientos; pero comprendí que ese olor, o su recuerdo recobrado, era mi patria y mi memoria. El único lugar del mundo al que yo deseaba volver y quedarme para siempre.

Son fragmentos de Un asunto de honor, de Arturo Pérez-Reverte, historia que fue punto de partida para la película Cachito (que por cierto no he visto).
Es la historia de amor más bonita y breve que he leído nunca. Consigue dibujar dos personajes a través de sus pensamientos y relata el amor que aparece entre ellos de una forma muy bella. Aunque lo combine con la historia más rocambolesca que recuerdo.

Me ha hecho sentir envidia de algo que no ocurre (la literatura nunca ocurre en realidad). Supongo que todo lo que se escribe resulta fácil e idílico; y la vida después es otra cosa. Pero realmente me gustaría sentirme querida como Reverte describe en esos párrafos.

20 agosto 2010

ayer era una persona diferente

Por cuestiones del azar y la tecnología, estos días he entrado en contacto con gente de mi pasado. Algunos de los que guardaba una buena impresión y otros no tanto. Así, sin más, recuperé de ellos no sólo quienes eran para mí entonces, sino cómo yo pensaba que eran.
No se ha dado el caso de que hablara con ninguno para confirmar o negarlo, pero aun así me ha hecho reflexionar; porque aceptar que aún fuera vigente lo que recuerdo de ellos: ¿supondría automáticamente asumir que no han cambiado, que siguen siendo las mismas personas que conocí?
He escuchado algo sobre que las cicatrices nos enseñan cómo fue el pasado, pero que no enseñan nada de cómo será el futuro. Lo que sí parece claro es que el futuro es diferente, nos hace diferentes... y el pasado nos trae imágenes de personas que ya no somos...
Quizá también nosotros podríamos sostener lo que Carroll hace decir a su personaje:
“Podría contarles mis aventuras, pero son las que empezaron esta mañana -dijo Alicia con cierta timidez-; no serviría de nada retroceder hasta ayer, porque ayer yo era una persona diferente.

31 julio 2010

felices por turnos

La lectura de Sobrevivir a un gran amor, seis veces, me ha dejado más claro (si no lo tenía ya) las grandes diferencias entre el funcionamiento mental de hombres y mujeres.
Tengo que decir que su lectura, además de fácil y amena, es muy divertida e incluso instructiva. Si bien no nos deja precisamente como buena gente (a las mujeres), no puedo negar que estoy de acuerdo con la mayoría de cosas que piensa sobre lo que pensamos (valga la redundancia).

Y, aunque parece que él acabó harto de matrimonio, no le deben gustar poco las mujeres si se casó con 6. Lo que demuestra que es cierto aquello de que no podemos vivir con ellos/as ni sin ellos/as.

Creo que en el fondo leemos (escuchamos, etc.) a los demás para encontrar en ellos algo de nosotros, por lo que si difiere en exceso nos aburre. Así que no es fácil encontrar un libro de memorias en el que uno pueda perderse sin agobiarse de la vida del otro.
He valorado varios fragmentos para ilustrar lo que más me ha gustado de esta obra, pero finalmente me he decidido por éste. Espero que os pueda también motivar a que lo leáis. A mí me ha hecho pensar, porque el dolor tuvo en mi un efecto contrario, pero esta lectura me acerca más al alma humana.

El dolor me humanizó. Yo iba de guay: listo, profe, guapo, cosmopolita, hippie. Pasaba entre la gente como un actor en su papel, quería de ellos la distracción y el aplauso, los veía de lejos porque no me fijaba en casi nadie. Que te dejen, te desprecien y te humillen te obliga a despertar, a caer de la nube, a pensar que eres uno más en esta obra coral que es la vida, todos guays un rato, patéticos otro rato, felices por turnos según de dónde sople el viento.

Luis Racionero (2009). Sobrevivir a un gran amor, seis veces. Memorias. Barcelona: RBA.

28 julio 2010

peces en la pecera

Hoy he hablado con alguien a quien quise mucho una vez. Creo que él tiene un recuerdo de mí mejor que el que yo tengo de todo lo que ocurrió. De modo que, cuando hablamos, siempre me pongo triste. Eso hace que me ponga a la defensiva y siempre lo acaba pagando él. Es una lástima que el amor se pueda acabar convirtiendo en una especie de tira y afloja en el que siempre pierde más el que más siente.
No sé por qué la vida tiene que ser tan complicada. Nos hace pensar que podemos llegar lejos (sobretodo cuando amamos), pero no siempre es así. A menudo decepciona.
En relación a eso, una cita de un libro que me ha encantado. Un libro que refleja la vida en su cotidianeidad pero también con una bonita manera de poner el foco e iluminar aquellas cosas que no por ser cotidianas pierden la belleza. Un libro que nos recuerda que la vida puede ser absurda, pero también puede valer la pena vivirla.

"La gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero termina como peces de colores en una pecera. Me pregunto si no sería más sencillo enseñarles a los niños desde el principio que la vida es absurda. Ello le robaría algunos buenos momentos a la infancia, pero permitiría que el adulto ganara un tiempo considerable (por no hablar de que uno se ahorraría al menos un trauma: el de la pecera).
Muriel Barbery. La elegancia del erizo.

24 marzo 2010

inspiración

Yo estaba hace unos días en un bar, tomando un café por la mañana. Necesito ese café matutino para abrir los ojos y “ser persona”. Hasta que no llego a ese momento, creo que lo único que hago por las mañanas es vagar. Pongo el piloto automático y llego al trabajo.
Entonces busco el único hueco tranquilo del día para tomarme un café.
Ese café suelo tomarlo con algún compañero. Pero en ocasiones puedo tomarlo sola.
Cuando eso ocurre, cojo el primer diario que encuentro en el bar y lo ojeo, a ver qué me resulta interesante.
Tengo que reconocer que últimamente lo que más miro (defecto profesional) son las páginas de economía (¡qué horror!).
Pero hay veces que, como aquel día, me toca un diario del día anterior (¡qué contradicción!). De modo que no me interesan ya las noticias pasadas y ojeo un poco más, a ver qué me depara la suerte.

Y me encontré con una entrevista curiosa que le hacían a Robert Horvitz (Premio Nobel en Fisiología y Medicina 2002), de la que me apunté una frase:
“No tengas miedo a probar algo nuevo. Si te es atractivo, inténtalo, y si no funciona, prueba otra cosa.

Está claro que hay gente que inspira. No sé qué tienen. Supongo que el denominador común es que tienen más fuerza, más coraje que el resto. Y así consiguen llegar lejos. Y esa trayectoria es la que nos ilumina y nos contagia las ganas de seguir adelante.

Si la queréis leer, podéis encontrarla aquí.

14 marzo 2010

crecer...

Me gusta esta frase. Supongo que va al hilo del post anterior:

"Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Paulo Coelho

05 marzo 2010

la importancia de equivocarse para vivir

Me reconozco como una persona extremadamente preocupada por la perfección. Quizá incluso podría decir que soy una experfeccionista, como otro diría que es exalcohólico, sabiendo en ambos casos que hay cosas que se pueden apartar de la vida pero nunca se dejará de serlo...
En mi caso, me preocupaba tanto hacer las cosas bien que a menudo dejaba de hacer algunas por miedo a hacerlas mal. Lo que conlleva un problema añadido, y es que a menudo exigía también a mi alrededor cierto grado de perfección (aunque creo que siempre me di cuenta de que era una obsesión) que infería cierta rigidez en mi relación con el mundo de la que ahora intento alejarme.

En el camino hacia la normalidad, aprendí que uno tiene que equivocarse como parte de la vida y del crecimiento.
Sí, ya sé que me diréis que es bastante obvio. Sin embargo, cuando digo “aprendí” me refiero a internalizar dicho concepto, a asumirlo como cierto, a intentar vivirlo. Creo que yo siempre supe que era obvio, pero nunca lo viví como tal. Ahora hago un esfuerzo por sentirlo.

Todo esto viene a que cuando una cosa así la ves en otro lugar, en otra persona, sientes que no te has perdido, que la senda es la correcta. A mí me ha pasado con el libro El mundo amarillo, de Albert Espinosa.

Es una lectura muy recomendable, donde narra experiencias que dieron lugar al guión de la película Planta 4ª. Es curioso porque el live motive del libro es lo que menos me ha gustado (su descripción de “los amarillos”, que no desvelaré por si alguien quiere leerlo). Pero me ha llegado al alma su visión de la vida después del cáncer y la fuerza con la que parece acometer todo lo que en ella ocurre.

La cuestión, pues, es que me ha recordado la importancia de equivocarse para vivir. Y la importancia de reconocer el error para seguir viviendo:
En el hospital nos enseñaron a aceptar que podíamos equivocarnos. Mi médico a veces se equivocaba y siempre aceptó la culpa. El mundo iría mejor si aceptáramos que nos equivocamos, que hemos errado, que no somos perfectos. [...]
Es importante que reconozcamos que nos equivocamos para así tomar conciencia de dónde están los errores y no cometerlos más. Quizá algunos tienen miedo al castigo que esto puede suponer, pero el castigo es lo de menos, lo único importante es dar a nuestro cerebro los items correctos.
Albert Espinosa – El mundo amarillo (si crees en los sueños, ellos se crearán)

03 enero 2010

nuevos comienzos

 Hace tiempo leí que la vida la dividimos en años para darnos la oportunidad de tener nuevos comienzos.

Buscando cómo llenar de contenido el comienzo que nos propone el 2010, he encontrado esta reflexión que os propongo:


Cuando te encuentres en una encrucijada, pregúntate: ¿Ese camino tiene corazón? Si lo tiene, el camino es bueno; si no, es inútil.
Carlos Castaneda

04 agosto 2009

violencia

 En el libro (que recomiendo) Pensar por pensar, Manuel Cruz y Manuel Delgado reflexionan sobre varios temas.
Todos me han llamado la atención, pero uno ha hecho que me detenga: hablando de la violencia, Delgado dice
Porque a cambio de esa violencia que te infligen sólo puedes ofrecer, en última instancia, la lucha o la sumisión.

Mi elección solía estar más de parte de la sumisión: la lucha comporta mantener la violencia, de modo que el único modo de evitarla pasa a ser la sumisión; o el alejamiento (que no deja de ser un modo perverso de sumisión).
Poco a poco voy aprendiendo que no atacar la violencia permite a los que abusan que continúen haciéndolo, porque “no pasa nada". Y que "violencia" no se reduce a un daño físico, sino que a menudo se violenta sólo con palabras, o con hechos que, aparentemente, no tienen consecuencias...
Alguien a quien quiero me contó una vez que de pequeño no se defendía cuando le pegaban porque pensaba que podría hacer daño al otro; hasta que se dio cuenta de que por miedo de no dañar se dejaba apalear...
Por lo que empiezo a entender que defenderse no debe comportar dañar, pero sí proteger.

17 junio 2009

el amor, la soledad

Vuelvo a descubrirme asombrada por las palabras de André Comte-Sponville.
Esta vez en El amor, la soledad. Un libro de una gran belleza que explora tantos temas que no podría haceros un resumen. De modo que os dejo sus palabras, que hablan por sí solas.

“La palabra no me interesa más que cuando es lo contrario de una protección: un riesgo, una apertura, una confesión, una confidencia... Me gusta que alguien hable lo mismo que se desnuda, no para que le vean, como creen los exhibicionistas, sino para dejar de esconderse...

“La verdadera cuestión consiste en saber si hay que dejar de amar cuando se deja de estar enamorado (en cuyo caso apenas se puede hacer otra cosa que ir de pasión en pasión, con inmensos desiertos de hastío y aburrimiento entre una y otra), o si, por el contrario, hay que amar de otro modo y mejor. Las pocas parejas que lo consiguen a duras penas (pero las hay, en cualquier caso), me parece que exploran este segundo camino que, sin duda alguna, es el más difícil y el más lleno de delicadeza... Me gustan las parejas cuando son felices: me gusta su intimidad, su complicidad, su humor, su erotismo del día a día... Esos amantes saben que el deseo es otra cosa y más que una carencia, que el amor es otra cosa y más que la pasión.

30 marzo 2009

escuchar la experiencia

En el post anterior, Isabel comentaba que las cosas a menudo vienen a nosotros cuando estamos preparados ... yo creo más bien que somos nosotros los que llegamos a las cosas cuando podemos verlas.
Me ha hecho buscar un pasaje de Nietzsche que leí en Ecce homo, en el que encontré por primera vez esa idea que tanto me ha hecho pensar, y que he querido compartir con vosotros por si estáis en el momento de leerlo y “escucharlo” (lo que me gusta es la primera frase, pero permitiréis que os traslade el párrafo entero):
En última instancia nadie puede escuchar en las cosas, incluidos los libros, más de lo que ya sabe. Se carece de oídos para escuchar aquello a lo cual no se tiene acceso desde la vivencia. Imaginémonos el caso extremo de que un libro no hable más que de vivencias que, en su totalidad, se encuentran situadas más allá de la posibilidad de una experiencia frecuente o, también, poco frecuente, - de que sea el primer lenguaje para expresar una serie nueva de experiencias. En este caso, sencillamente, no se oye nada, lo cual produce la ilusión acústica de creer que donde no se oye nada no hay tampoco nada...
Ecce homo. Nietzsche

14 marzo 2009

rumbo

 "En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos, los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
Jacinto Benavente


Debe ser cierto. Las únicas veces que recuerdo haber amado profundamente no miraba al futuro, ni al pasado, no pensaba con claridad... sólo sentía. Pero a menudo queremos tenerlo todo controlado, saber qué pasa y qué va a pasar. Queremos disponer nosotros de nuestras circunstancias, y así perdemos lo mejor, que es perder las riendas.
Hace poco escuché a alguien que decía “le amo tanto que me duele”. Este es el sentimiento que me gusta del amor; éste y que me hace perder el rumbo.

14 octubre 2008

si nos envenenáis ¿no nos morimos?

A menudo, cuando me hieren, recuerdo a Shakespeare. Yo nunca he sentido necesidad de venganza. Pero, por lo demás, me siento cercana a las palabras de Shylock...
"Me ha deshonrado, se ha reído de mis pérdidas, burlado de mis ganancias, ha escarnecido a mi nación, arruinado mis negocios, enfriado a mis amigos, encendido a mis enemigos, ¿y qué motivo el suyo? Soy judío. ¿No tiene ojos un judío? ¿No tiene un judío manos, órganos, corporeidad, sentidos, afectos, pasiones? ¿No lo nutre la misma comida, no lo hieren las mismas armas y lo someten las mismas enfermedades, no lo curan los mismos remedios, no lo calientan y enfrían el mismo invierno y verano? Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis, ¿no nos morimos? Y si nos dañáis, ¿acaso no nos vengaremos? Si en lo demás somos iguales, también seremos como vosotros en eso.

Mercader de Venecia - Shakespeare

25 agosto 2008

gigantes o molinos?

Hoy he escuchado a alguien que recordaba un dicho antiguo: “quítame la honra y me quitarás la vida”, y he descubierto que aparecen esas palabras en la segunda parte del Quijote. Un rival le obliga a declarar que su dama es más bella que Dulcinea, pero después se lamenta de que su debilidad haya manchado la honra de su dama y decide enmendarlo: “Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra”.

El ingenioso hidalgo es un personaje que desde siempre me ha gustado. Tanto el personaje creado por Cervantes, como el que se ha ido re-creando, sobre éste, dentro de la iconografía general. Contiene valores que parece que ya no existan, o a los que no se les da mayor importancia: valores de respeto, de búsqueda y defensa de los ideales... de luchar por acabar con los gigantes, los molinos, o aquello que representara todo lo malo de este extraño mundo.