04 agosto 2009

violencia

 En el libro (que recomiendo) Pensar por pensar, Manuel Cruz y Manuel Delgado reflexionan sobre varios temas.
Todos me han llamado la atención, pero uno ha hecho que me detenga: hablando de la violencia, Delgado dice
Porque a cambio de esa violencia que te infligen sólo puedes ofrecer, en última instancia, la lucha o la sumisión.

Mi elección solía estar más de parte de la sumisión: la lucha comporta mantener la violencia, de modo que el único modo de evitarla pasa a ser la sumisión; o el alejamiento (que no deja de ser un modo perverso de sumisión).
Poco a poco voy aprendiendo que no atacar la violencia permite a los que abusan que continúen haciéndolo, porque “no pasa nada". Y que "violencia" no se reduce a un daño físico, sino que a menudo se violenta sólo con palabras, o con hechos que, aparentemente, no tienen consecuencias...
Alguien a quien quiero me contó una vez que de pequeño no se defendía cuando le pegaban porque pensaba que podría hacer daño al otro; hasta que se dio cuenta de que por miedo de no dañar se dejaba apalear...
Por lo que empiezo a entender que defenderse no debe comportar dañar, pero sí proteger.

2 comentarios:

Sparrow, entre las sábanas, dijo...

De pequeño solía no defenderme porque pensaba que mi padre lo interpretaría como "portarme mal". (Vuelvo a decir que yo era pequeño... 8 años aprox.) Cuando, después de reiterados abusos por parte de un compañero de clase que la tomó conmigo, se lo conté a mi padre. Me dijo que tenía que plantarme y decirle "Basta". En efecto, bastó una vez que me levanté de pronto de mi pupitre, tirándolo de espaldas contra una silla, para que no volviera a molestarme jamás. Aprendí mucho, aunque no siempre funciona...

Anónimo dijo...

Es curioso: Lo que yo contaba también lo aprendí de mi padre, aunque la historia es de mi hermana y su adolescencia.
Supongo que la familia es un lugar para aprender cosas, ¿no?
Gracias por estar ahí, y por aparecer de vez en cuando. Besos.