En enero del año pasado escribía el post Potato y comentaba que a mi gato ya le quedaba poco... la pobre ha aguantado un año y medio más sin dar ni un problema.
El martes se levantó con una pata inmóvil. Por la tarde, el veterinario me dijo que se le había parado un nervio. Que pasa a veces y que quizá podía sobrevivir a eso. Pero al día siguiente, ayer, ya no se despertó.
La quise tanto como lo máximo que se pueda querer a un bicho. Y espero que sea verdad lo que alguien me dijo ayer: que vivió tanto tiempo (este mes hacía 18 años) porque era feliz conmigo.