17 junio 2009

el amor, la soledad

Vuelvo a descubrirme asombrada por las palabras de André Comte-Sponville.
Esta vez en El amor, la soledad. Un libro de una gran belleza que explora tantos temas que no podría haceros un resumen. De modo que os dejo sus palabras, que hablan por sí solas.

“La palabra no me interesa más que cuando es lo contrario de una protección: un riesgo, una apertura, una confesión, una confidencia... Me gusta que alguien hable lo mismo que se desnuda, no para que le vean, como creen los exhibicionistas, sino para dejar de esconderse...

“La verdadera cuestión consiste en saber si hay que dejar de amar cuando se deja de estar enamorado (en cuyo caso apenas se puede hacer otra cosa que ir de pasión en pasión, con inmensos desiertos de hastío y aburrimiento entre una y otra), o si, por el contrario, hay que amar de otro modo y mejor. Las pocas parejas que lo consiguen a duras penas (pero las hay, en cualquier caso), me parece que exploran este segundo camino que, sin duda alguna, es el más difícil y el más lleno de delicadeza... Me gustan las parejas cuando son felices: me gusta su intimidad, su complicidad, su humor, su erotismo del día a día... Esos amantes saben que el deseo es otra cosa y más que una carencia, que el amor es otra cosa y más que la pasión.

23 mayo 2009

nuestro futuro es hoy

 Acontecimientos recientes de mi vida me llevan a reflexionar sobre qué supone madurar. Y me doy cuenta de que, en realidad, no es más (ni menos) que aceptar que no somos una bola cualquiera de billar que va girando a causa de la interacción con otras, sino que nuestro papel en la vida lo deberíamos ver como el de la bola blanca que, a pesar de que siempre puede desviarse en contacto con otras, es la que toma una determinación, la que va en una dirección concreta, la que asume su propio juego y busca qué camino seguir para llegar a las metas que se propone.

Tenemos tendencia a pensar que la vida nos lleva por caminos que no hemos elegido, y ello (o la creencia en el destino, o en un ser superior que nos rige, o cualquier teoría similar) hace que nos desliguemos de nuestra responsabilidad sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Se suele pensar que el futuro no existe, que el tiempo es relativo, y que de lo que pase mañana no tenemos ni conocimiento ni control. Pero nos equivocamos: nuestro futuro es hoy. Mañana pensaremos en hoy y haremos el balance de si pudimos hacer las cosas de otro modo, si pudimos tomar otras determinaciones o si, por el contrario, escogimos bien nuestro camino para llegar a donde mañana queríamos llegar (independientemente del resultado que la interacción pueda llegar a provocarnos).

16 mayo 2009

primavera

Ya sé que va a sonar muy cursi, pero creo que acabo de dejar entrar en mí a la primavera.
Últimamente me sentía como presa de la Nada de Michael Ende. Creo que eso es lo que ha hecho que me diera cuenta de la situación en la que estaba.
Es curioso. Cada uno se pierde a su manera. Hay gente que se pierde saliendo de sí, buscando compañía, intentando no estar nunca solos, fundiéndose a sí mismos con la multitud... y otros en cambio que nos con-centramos tanto que perdemos el mundo de vista...
Creo que los árboles no me dejaban ver el bosque. ¡Ha llegado el momento de ver el paisaje entero!





25 abril 2009

particular visión de la locura

 En tiempos de Sant Jordi, lo que se lleva es regalar rosas y hablar de libros... como lo primero “no me toca”, haré lo segundo.
Y es que, gracias a una profesora, he dado con un libro apasionante del que jamás había oído hablar, y que me ha resultado una obra merecedora de que hablen de ella: Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena.
Para que nadie se asuste, aclararé que los “renglones torcidos” son (para la protagonista de esta historia), aquellos individuos afectados por algún tipo de locura, y que ella interpreta que son los errores en la escritura del todopoderoso.
Es una obra que, bajo una historia policíaca, relata una visión curiosa y apasionante de la locura.
Relata a una mujer que por una serie de cuestiones se interna en un sanatorio mental (como ya hiciera el autor con el fin de escribir esta novela), y que cuenta con gran realismo de qué modo se comportan sus habitantes, los “tarados del alma”.
Es una novela muy humana que nos recuerda que los locos no son más que aquellos que exacerban alguno de los gestos que todos tenemos en una versión moderada.

30 marzo 2009

escuchar la experiencia

En el post anterior, Isabel comentaba que las cosas a menudo vienen a nosotros cuando estamos preparados ... yo creo más bien que somos nosotros los que llegamos a las cosas cuando podemos verlas.
Me ha hecho buscar un pasaje de Nietzsche que leí en Ecce homo, en el que encontré por primera vez esa idea que tanto me ha hecho pensar, y que he querido compartir con vosotros por si estáis en el momento de leerlo y “escucharlo” (lo que me gusta es la primera frase, pero permitiréis que os traslade el párrafo entero):
“En última instancia nadie puede escuchar en las cosas, incluidos los libros, más de lo que ya sabe. Se carece de oídos para escuchar aquello a lo cual no se tiene acceso desde la vivencia. Imaginémonos el caso extremo de que un libro no hable más que de vivencias que, en su totalidad, se encuentran situadas más allá de la posibilidad de una experiencia frecuente o, también, poco frecuente, - de que sea el primer lenguaje para expresar una serie nueva de experiencias. En este caso, sencillamente, no se oye nada, lo cual produce la ilusión acústica de creer que donde no se oye nada no hay tampoco nada...
Ecce homo. Nietzsche

26 marzo 2009

Pasatiempo - Benedetti

Un gran poema que tenía en el olvido, y el otro día me hicieron recordar... Lo quería compartir con vosotros.

Pasatiempo (Viento del exilio)

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

14 marzo 2009

rumbo

 "En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos, los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
Jacinto Benavente


Debe ser cierto. Las únicas veces que recuerdo haber amado profundamente no miraba al futuro, ni al pasado, no pensaba con claridad... sólo sentía. Pero a menudo queremos tenerlo todo controlado, saber qué pasa y qué va a pasar. Queremos disponer nosotros de nuestras circunstancias, y así perdemos lo mejor, que es perder las riendas.
Hace poco escuché a alguien que decía “le amo tanto que me duele”. Este es el sentimiento que me gusta del amor; éste y que me hace perder el rumbo.