No me dejo llevar por los arrebatos. No porque no quiera, sino porque suelo ser demasiado racional; tanto que me cuesta ser menos consciente de lo que pienso y más de lo que siento...En cambio, estos días se ha invertido esa tendencia. No sé dónde me llevará y eso es lo curioso, lo que no me suele ocurrir...
Vivo un momento de incertidumbre, dejándome llevar por sentimientos que no sé hacia dónde van pero que estoy segura de que no durarán (hay cosas cuya máxima belleza consiste en que son efímeras).
No es que yo quiera que no perdure... ni siquiera sé lo que sería este sentimiento si permaneciera (hoy todo son contradicciones).
Sin embargo, no me importa. Sólo quiero vivirlo. Por una vez, vivir sin pensar, sin calcular las consecuencias, sin evaluar los daños que pueda sufrir otro o yo misma por el camino.
Hace poco escribí "el camino lo eliges tú; dónde te lleve el camino lo elige el propio camino"... quizá es una tontería, pero así es exactamente cómo me siento... por una vez no tengo que decidir nada: sólo dejar que sucedan cosas.
¿Y el futuro? ¡ya se verá!





