21/10/12

creciendo por acumulación


Cuando era adolescente me gustaba la poesía. Supongo que es lo normal entre las quinceañeras... yo copiaba y recopiaba las que caían en mis manos; muchas que después descubrí que no eran anónimas o populares como pensábamos, sino de Bécquer, Cernuda...
También hacía mis pinitos como escritora... aunque con el tiempo me di cuenta (como la mayoría) que no tenía ningún talento para la poesía. Seguí escribiendo (y sigo, como se puede ver), pero desde luego la poesía la dejé en su lugar: en manos de aquellos que la saben crear y/o entender.
A pesar de todo, he encontrado algo que me ha gustado (no todo podía ser malo). Era un escrito más largo, pero sólo me quedo con dos frases:
 
Poco tiempo el que tenemos
y mucho el que llevamos perdido.
 
Me encanta.
Yo tenía 18 años... no había perdido tanto tiempo aún y tenía muchas cosas por delante... 21 años después me doy cuenta de que en aquel momento ya era una incipiente versión de la que ahora soy (más cursi, seguro, pero también más inocente, lo que no tenía que ser malo necesariamente).
En cualquier caso, sorprende coger así un túnel del tiempo hacia el pasado y encontrarse con algo en lo que una se reconoce.
Tenía la sensación de haberme reinventado, de haber casi matado todo lo que era de adolescente para crear otra cosa, otra personalidad, dejando las cenizas de una niña para crear una mujer... Pero no. En el fondo, sólo vamos poniendo una capa sobre otra y vamos creciendo por acumulación...

16/10/12

inteligentes?

Una vecina de mi trabajo dice que su hijo no es muy listo, pero que ella está contenta porque piensa que será como el padre de ella, que no tenía inteligencia pero que era el hombre más feliz que ha conocido.

De hecho, me hizo pensar cuando me dijo que si quieres operarte es bueno que encuentres el mejor cirujano, el mejor equipo médico, las mejores enfermeras.... pero si el que limpia el quirófano no hace bien su trabajo... ¡estás muerto! ¿Hace falta añadir algo?

Por otro lado, hoy escuchaba hablar sobre un genio, que inventó infinidad de cosas, que era capaz de memorizar libros enteros, que tenía una inteligencia sin igual... pero que murió célibe, solo, en su habitación de hotel...


No entiendo, sabiendo que esas realidades existen y que suelen caracterizar los dos polos de la inteligencia, por qué queremos todos ser tan listos.

Me quedo con una cita del Eclesiastés que escuché hace años: "quien aumenta su conocimiento, aumenta su dolor"...

1/10/12

quienes fuimos

A veces la vida trae gente; a veces se la lleva. No podemos pasar la vida con las mismas personas porque los individuos tienen direcciones particulares y éstas a veces son paralelas, otras son tangentes.... y otras simplemente se cruzan durante un tiempo y después se separan sin más. No somos matemáticas, pero es cierto que éstas a menudo explican más cosas de las que parece.

A mí la vida me decepciona cuando ocurre, cuando alguien desaparece, cuando toma un rumbo que no me incluye. Me decepciona seguramente porque me gusta que las cosas estén siempre en el mismo sitio, me desestabiliza mucho pensar que mañana no va a estar ahí todo aquello que quiero.

Pero también acepto como parte de la vida ese juego de azar, ese escondite que de pronto oculta lo que estaba a plena luz.

Supongo que todo sería muy aburrido (en cuanto a predecible) si no hubiera variación. En el fondo necesitamos que alguien nos mueva las cosas de sitio para recordar que están ahí e, incluso, que si alguna desaparece podamos valorar mucho más las que se quedan.

La vida cambia y nos cambia... habrá que aceptar ese río en el que no podemos bañarnos dos veces porque ya el río no es el río y nosotros ya no somos quienes fuimos.

24/9/12

equilibrio

Hay momentos en que las emociones se me comen. Literalmente, se me comen a mí y de pronto son ellas las que toman el control.

El resto de tiempo suelo ser una persona racional, que controla sus emociones, que es capaz de encontrar el término medio (lo que supone la virtud, según Aristóteles)... pero como digo hay días (de hecho, momentos) en que no puedo.

Y lo que me da rabia entonces no es desbocar las emociones, sino perder el control. Creo que odio perder el control de mí misma. Creo que mi control es una de las mejores cosas que tengo, porque no es bueno dejarse llevar en según qué momentos si uno quiere respetar a los demás.

La rabia, el enfado... son emociones que no me gustan y que mucho menos acepto que se hagan con mi timón. Creo que nadie debería dejarse llevar por esos arrebatos extraños que hacen que la negatividad coja protagonismo.

Por suerte no suele ocurrir. Aunque es una expresión, porque dudo mucho de la existencia de la suerte.

En realidad, escribo esto para recordarme a mí misma que no debo alienarme por la negatividad; debo seguir intentando mantener mi equilibrio y mantener mi felicidad, que en gran medida depende de él.

31/8/12

dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros

Por recomendación de una amiga me compré una de las obras de Osho:
Amor, Libertad y Soledad.

La primera parte del libro casi me convence de no seguir leyendo. Me apena ver que, como tantos otros, se deja llevar por sus ideas y arremete contra lo que él cree que son el origen del mal (los sacerdotes y los políticos). Creo que uno debe poder defender sus ideas sin atacar de modo genérico contra ciertas cosas (para Osho son los sacerdotes y los políticos como para otros fundamentalistas podrían ser otras culturas, otros colores de piel… en fin, aquello que no aceptan).  
Sin embargo, la curiosidad pudo más y seguí leyendo. Aunque tiene un tono absolutista que me preocupa (porque no comparto ese modo de transmitir), y a pesar de que es un místico y yo me quedo en mi existencialismo (con lo que el abismo entre ambos está claro), su opinión sobre la soledad y sobre las relaciones me ha dado mucho que pensar.

Me resulta especialmente interesante su visión de que uno debe encontrar su propia soledad; darse cuenta de que la soledad no es “aislamiento”, sino encontrarse a uno mismo. Una vez que uno puede disfrutar de su propia compañía sabrá también disfrutar de la compañía de los demás.
Es soledad libre, la del solitario que acepta que no son los demás los que le dan sentido.

A partir de ese punto de soledad desde el que debe partir un individuo, el amor no debe ser una relación (algo estático y dado), sino un  “relacionarse”. Ir creando un espacio entre dos personas, las cuales se sienten libres y desde esa libertad eligen al otro para amarlo.
Creo que esto último es lo que más me gusta de todo lo que he leído: el hecho de aceptar que no debemos retener al amante para darnos sentido ni por miedo a estar solos. Debemos acercarnos en libertad para compartir, para amar.

Lo ilustra, y con ello me quedo, con las palabras de Khalil Gibran en El profeta:

Dejad que en vuestra unión haya espacios.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura:
dejad que sea como un mar que se mece entre las orillas de vuestras almas.

3/8/12

creatividad

En el instituto, ya se sabe, la norma es vestir (e incluso pensar) como mandan los cánones. Y los cánones vienen a ser las personas de éxito del momento, los famosos a escala.
Mi norma, en cambio, era: si es raro y me gusta me lo pongo. Así fui una de las primeras personas de mi entorno en llevar parches en los pantalones, mallas de colores, medias de colores hasta las rodillas con falda corta…. En fin, lo que se dice “una hortera”.  
Era creativa, me hacía mis propias combinaciones de ropa, accesorios y demás. Combinaciones que, por supuesto, la gente no entendía y se reían de mí porque no podían integrarme en la moda imperante. Así que me lo hicieron pasar fatal.
Hoy, leyendo a Punset, me ha iluminado de un modo especial, dado que  dice que la creatividad es algo que los demás deben aceptar. Si se tiene una idea creativa pero “no se vende” dicha idea no es aceptada por el resto y, por tanto, no puede considerarse creativa, dado que dicha calificación deben darla los demás.
En fin… está bien entender la propia realidad… aunque sea tantos años más tarde…

Punset, Eduardo (2007). El alma está en el cerebro.

21/7/12

día del amigo

Me han contado que tal día como ayer, 20 de Julio, se celebra en Argentina y algunos otros países el día del amigo.
Es curioso… parece que hay un día para cada cosa… pero no podía faltar, supongo, el día del amigo. Tanto es así que, según he leído, aunque parece que se celebraba el 20 de Julio con motivo del aterrizaje lunar del Apolo, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que había que celebrarlo pero que sería el día 30 de Julio.
Eso sí que me parece una tontería: si varios países deciden celebrar algo (y con lo complicado que es ponerse de acuerdo), qué sentido tiene cambiarle la fecha? Es como si ahora decidiéramos que le cambiaremos el día a la Navidad, o a cualquier otra fiesta porque nos cuadra más con el calendario…
En fin, para quien no lo haya celebrado ayer, tenéis una segunda oportunidad dentro de unos días y, lo importante que saco de esto es que tener una amistad (o varias) es algo lo suficientemente valioso como para que se pueda celebrar día a día. Mucho más si es el día del amigo.

1/7/12

7 segundos de memoria

Siempre que he pensado en la memoria creí que sería estupendo no recordar. De hecho, suele venirme a la cabeza la visión que Nietzsche tenía sobre ella, donde dice que el animal está, a diferencia del hombre, amarrado al poste del instante (tenéis el texto íntegro más abajo).

Sin embargo, existe un caso documentado en la historia de un hombre cuya memoria tiene una duración de 7 segundos, el caso de amnesia más grave del mundo.
Es un caso triste de alguien que quiere recordar pero no puede, que no es consciente de estar triste (porque eso también lo olvida), pero que no es capaz tampoco de ser feliz, porque sabe que le falta algo… aunque no recuerda qué.
Os dejo aquí el video. Vale la pena verlo. Resuelve interrogantes como el mío y, además, nos recuerda la importancia de vivir el instante… pero un instante diferente del que vive él.



"Contempla el tropel pastando a tu lado: no sabe lo que es el ayer ni el hoy, corre de un lado a otro, pasta, descansa, digiere y vuelve a correr. Así continúa, de la madrugada a la noche, de día a día. Así, con la gana y el desgano amarrado al poste del instante, no siente melancolía ni tedio. Esta observación resulta dura al hombre que, mientras se jacta de su humanidad ante el animal, anhela celosamente obtener su dicha. Es eso lo que desea, cual el animal, vivir sin hastío ni dolor. Pero lo anhela el vano porque no lo desea del mismo modo que el animal. El hombre habrá preguntado algún día al animal: “¿por qué tan sólo me miras y no das cuenta de tu dicha?”. El animal, por cierto, habría querido contestar: “eso ocurre porque siempre olvido lo que quise decir”.  Pero en ese instante ya olvidó la respuesta y enmudeció, dejando al hombre atónito.
Segunda consideración intempestiva - F. Nietzsche

15/6/12

si tu corazón empieza a preguntarse en qué parte del mundo puedo estar

Creo que si algo perdemos al hacernos mayores es la capacidad de sorpresa. No es una idea nueva (muchos antes que yo ya lo pensaron). Sólo lo suscribo hoy porque hoy me han sorprendido… ¡y me alegro!
A menudo pienso que no resulta fácil encontrar a alguien diferente, pero me he dado cuenta de que eso es, quizá, porque la mayoría no sabe quienes somos, ni nosotros sabemos casi nada de aquellos con quien convivimos.
Pero, de pronto, alguien llega y me enseña la canción the man who can't be moved (canción que había escuchado pero que pasó desapercibida a mi universo). Y descubro que se puede decir algo tan bonito como:


La gente habla de un tío
Que está esperando a una chica…
No hay agujeros en sus zapatos
Pero hay un gran agujero en su mundo




P.D.: Me encanta… Gracias, si lo estás leyendo!     :)

6/6/12

sentido del humor

Se ha hablado mucho de qué es lo que debe compartir una pareja para encajar y ser felices.
Un tiempo pensaba que tenían que ser los intereses (más o menos intelectuales) que tuvieran ambos. En otro tiempo pensé que era un modo similar de ver la vida.
Últimamente, en cambio, me decanto por pensar que deben tener el mismo sentido del humor: No es necesario que le hagan gracia las mismas cosas pero, cuando uno comparte con otra persona el modo de entender el humor y de reírse de la vida… ¡es fantástico!

¿Qué puede haber mejor que reírse de algo y que otro te acompañe? Porque, reírnos lo hacemos todos, en mayor o menor medida. Pero, cuando alguien se ríe de algo que nos parece absurdo y carente de gracia, creo que se establece una barrera que será difícil de superar.

4/6/12

el anillo

Como todos, tengo días buenos y días malos. Últimamente en muchas de esas ocasiones recuerdo este cuento que, según dicen forma parte (yo no lo lo he leído aún) de Las mil y una noches.

Hubo una vez un rey que le dijo a los sabios de la corte: He encargado un precioso anillo. Tengo un excelente diamante y quiero guardar dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total y que también ayude a mis herederos para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño de manera que quepa debajo de la piedra.

Sus oyentes eran sabios, grandes eruditos y podrían haber escrito extensos tratados; pero componer un mensaje de pocas palabras era todo un desafío. Buscaron en sus libros, pero no encontraron nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había servido a su padre. El monarca sentía un enorme respeto hacia él, lo consulto y este le dijo: No soy un sabio, ni un erudito, pero te voy a entregar un pequeño mensaje en este diminuto papel. Lo dobló y se lo paso al rey. No lo leas, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no le encuentres salida a una situación.

Ese momento no tardó en llegar. El territorio fue invadido y el rey perdió el trono. Huyendo en su caballo para salvar la vida, llegó a un lugar donde el camino se acaba y no había salida: se encontraba frente a un precipicio. Ya podía escuchar el trote de los caballos enemigos.

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió y saco el papel y encontró el pequeño mensaje: “Esto también pasará”. Mientras lo leía, sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque o quizás habían equivocado el camino, pero lo cierto es que poco a poco dejo de escuchar el trote de las bestias.

El rey se sintió profundamente agradecido pues aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel y lo volvió a guardar en el anillo, reunió sus ejércitos y reconquistó el reino.

El día que entraba victorioso a la capital hubo una gran celebración. El anciano, que iba a su lado, le dijo: Señor, lee nuevamente el mensaje del anillo. ¿Qué quieres decir? Preguntó el rey. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi regreso. No me hallo desesperado, ni estoy en una situación sin salida.

El anciano le dijo: Este mensaje no es solo para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es solo para cuando estás derrotado, también es para cuando has triunfado. No es solo para cuando eres el último, también para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”. En medio de la muchedumbre que bailaba y celebraba, sintió la misma paz y el mismo silencio del bosque; el orgullo había desaparecido. Entonces terminó de comprender el mensaje.

Recuerda que todo pasa, le dijo el anciano. Ninguna situación ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza, porque son la esencia misma de las cosas...

16/5/12

marchitarse

Se suele decir que viendo la televisión no se puede aprender nada… Yo más bien creo que se puede aprender de cualquier cosa siempre que se tenga el ánimo dispuesto a conseguirlo.
El caso es que hace poco, en la serie Mentes Criminales, escuché:
"Si confías demasiado podrán engañarte, pero si no confías suficiente vivirás un tormento.
Frank Crane.
Qué gran verdad…  Creo que es precisamente lo que necesitaba aprender para dar un paso más en mi crecimiento personal. Y es que tengo ciertas (qué digo, ¡muchas!) dificultades para confiar en los demás. Por un lado porque me ha defraudado mucha gente en la vida. Por otro lado porque, como no confío lo suficiente, cuando me traicionan me duele más aún…
La cuestión es que estoy totalmente de acuerdo con que la vida se convierte en un tormento si no se es capaz de confiar. Porque nos aleja tanto de los demás no estar dispuestos a escuchar y estar ahí que la vida se marchita como una flor cortada.
Somos seres relacionales, necesitamos a los demás para vivir (nos guste o no). Y confiar es un requisito imprescindible para estar con los demás. Al fin y al cabo, que nos traicionen duele… pero no mata. Lo que mata es marchitarse…

9/4/12

las palabras matan

No sé si somos conscientes a diario… quizá deberíamos. Porque las palabras a menudo se alojan en nuestro cerebro y pueden hacer de nosotros lo que ellas quieran. Es tan fácil como hacer una marca en un bloque de mantequilla. Con la diferencia de que son marcas indelebles que permanecerán, posiblemente, incluso hasta pasado el día en que su emisor ya no pueda decir más.
Nunca una palabra de aliento será tan fuerte como un insulto, como una reprobación, como un desaire… muchos piensan (o al menos dicen) que no les afectan, pero en realidad es simplemente que no quieren asumir que se ven afectados por algo tan leve como aire que transporta un sonido que podría significar mil cosas pero que significa algo que no podremos olvidar.

22/3/12

los sueños...

Mi arrebato se fue y me quedo con la sensación de haber entendido lo que es sentirse completo… es (para mí) no necesitar nada que no puedas tener, no querer nada que quede fuera del alcance de uno mismo.
Necesitar cualquier cosa lejana supone desear pero también sufrir, imaginar pero también perder… yo no quiero perder pero sí desear, no quiero sufrir pero sí imaginar que imagino y que me imaginan.
Vuelvo a mi vida, diaria, anodina pero real. Vuelvo a ser yo, completa aunque sola. Vuelvo a la rutina, que espera una rutina diferente.
Sigo soñando y, ya se sabe, los sueños, sueños son….

5/3/12

arrebato

No me dejo llevar por los arrebatos. No porque no quiera, sino porque suelo ser demasiado racional; tanto que me cuesta ser menos consciente de lo que pienso y más de lo que siento...

En cambio, estos días se ha invertido esa tendencia. No sé dónde me llevará y eso es lo curioso, lo que no me suele ocurrir...

Vivo un momento de incertidumbre, dejándome llevar por sentimientos que no sé hacia dónde van pero que estoy segura de que no durarán (hay cosas cuya máxima belleza consiste en que son efímeras).

No es que yo quiera que no perdure... ni siquiera sé lo que sería este sentimiento si permaneciera (hoy todo son contradicciones).

Sin embargo, no me importa. Sólo quiero vivirlo. Por una vez, vivir sin pensar, sin calcular las consecuencias, sin evaluar los daños que pueda sufrir otro o yo misma por el camino.

Hace poco escribí "el camino lo eliges tú; dónde te lleve el camino lo elige el propio camino"... quizá es una tontería, pero así es exactamente cómo me siento... por una vez no tengo que decidir nada: sólo dejar que sucedan cosas.
¿Y el futuro? ¡ya se verá!

21/2/12

compromiso

La gente tiene problemas con el compromiso. Cada vez lo tengo más claro: no aguantamos nada.
Cuando hablamos de compromiso, ¿de qué se supone que hablamos?
 
¿Qué pasa con el compromiso? Las relaciones no duran como antes.
No hablo de pareja, o al menos no sólo de parejas. Empiezo a pensar que existe un problema en general. ¿Cuesta más mantener una relación con una pareja que con una amistad? No sabría decir qué dura más o menos tiempo.
Parece que cualquier compromiso dura una media de unos 10 años, salvo que las personas hagan algo para cambiarlo.
Al fin y al cabo, en 10 años pueden variar muchas cosas: las personas evolucionan, cambian, encuentran nuevas necesidades y olvidan antiguas aficiones. ¿Tan difícil es mantenerse junto a alguien que cambia o por ser uno el que ha cambiado?
No sé si es que no sabemos transmitir lo que necesitamos, o que los demás súbitamente reclaman atención y no la damos.
Lo que parece claro es que, de pronto, uno se levanta por la mañana y se da cuenta de que tenia una relación con alguien que no le satisface y que no puede recordar desde cuándo es así.
Pero, no deberíamos sorprendernos de cambiar o de que los demás cambien: el mundo evoluciona, las personas necesitamos cada día cosas diferentes, ¿qué hay de malo en ello?... supongo que el no seguir el mismo ritmo.
Aquellos afortunados que son capaces de ir virando el rumbo para ajustarlo a las necesidades de los que les acompañan empiezan a parecerme una minoría. Los veo como super-héroes de la humanidad, personas que pueden mantener paciencia frente a lo que les ocurre, empatía con los que le rodean.
Y lo resumo en esa palabra: compromiso.
No acepto eso de que las personas deben ir mutando, no acepto que todos los que se separan sea por que se equivocaron al juntarse. Intuyo que lo que nos pasa es que resulta un esfuerzo considerable mantener la vida con las personas que nos quieren y a las que queremos. Y aspiro a ser de las otras: de las que mantienen lo que tienen, las que son conscientes de lo que supone el amor, las que saben que deben trabajar duro para mantenerlo... incluso aunque no sea capaz de encontrarlo...

3/1/12

¿se puede estar peor hecho?

"La viuda Abbeg quería responderle un montón de cosas. Pero cuando te entran esas ganas enloquecidas de llorar, que te estrujan entero, que no consigues detener, entonces no hay manera de balbucir ni una sola palabra, no te sale nada, todo se te vuelve para atrás, todo dentro, engullido por esos malditos sollozos, naufragado en el silencio de esas estúpidas lágrimas. Maldición. Con todo lo que uno quisiera decir... Y, en cambio, nada, no sale nada. ¿Se puede estar peor hecho?
Tierras de cristal. Alessandro Baricco

Creo que este es el libro más bello que he leído.
Otros son mis preferidos por otros motivos, pero este es simplemente bello... A la vez que absurdo, por otra parte. Es una combinación extraña, pero ¿quien dice que no pueden serlo?

Me lo compre hace 12 años. Pero los libros, como las personas, no siempre se encuentran en el mejor momento... ¿Alguna vez os ha pasado de encontraros con alguien que os gusta pero sabéis que no es el momento? Yo no sé lo que es, pero me lo han dicho alguna vez, por lo que debo imaginar que ocurre.

Lo que no me sucede con las personas, me ocurre con ciertos libros: hay historias o pensamientos que sé que no me interesan y los abandono sin más, pero de otros intuyo que si los intento captar en ese momento huirán para no volver a encontrar su lugar... Por lo que me limito a dejarlos en la estantería hasta el momento en que me llamen la atención...

Son ellos los que me gritan de pronto entre los demás. Y, entonces, ha llegado el momento de acometer esa aventura que se promete interesante...

Esta, concretamente, no tiene desperdicio. Os la recomiendo vivamente... Siempre, claro, ¡que sea vuestro momento!